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Año Jubilar
50 años de la Canonización de
Santa Beatriz da Silva
Fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción
(Madres Concepcionistas)




El año 2026, cincuentenario de la canonización de Santa Beatriz da Silva, ha sido declarado Año Jubilar por el Papa León XIV (ver Decreto aquí).    
Video (15 minutos) sobre la vida
de Santa Beatriz de Silva.
Cortesía de Voces de Fe
NUEVO BOLETÍN
INFORMATIVO DE
LA CAUSA DE
BEATIFICACIÓN
Nº 120 - Abril 2026
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Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús
Devoción y espiritualidad

Junio es, en la tradición católica, el mes del Sagrado Corazón de Jesús: tiempo de contemplar el amor infinito de Cristo manifestado en su corazón traspasado, fuente de misericordia y refugio para los que sufren. Esta devoción, consolidada en el siglo XIX a través de las revelaciones de santa Margarita María de Alacoque y extendida por toda la Iglesia, encontró en España una de sus más fervorosas testigos en la figura de Sor Patrocinio.
Desde joven manifestó una intimidad mística con la Pasión de Cristo que la marcaría para siempre. Las llagas que aparecieron en su cuerpo no eran sino el signo más visible de una unión profunda con el Corazón sufriente de Jesús. En ella se unían la mística y la caridad activa: fundó las Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza precisamente para llevar a los más pobres el calor de ese amor divino.

La Adoración Perpetua

Una de las expresiones más hondas de esa devoción eucarística fue la Adoración Perpetua, que Sor Patrocinio instituyó en todos los conventos que fundó. Esta práctica -la oración ininterrumpida ante el Santísimo Sacramento expuesto, las veinticuatro horas del día- hunde sus raíces en el siglo XVII, cuando en 1648 se estableció en San Sulpicio de París la adoración perpetua de día y de noche, en reparación por los ultrajes cometidos contra la Sagrada Hostia. La figura clave de esta espiritualidad fue la Madre Matilde de la Magdalena (1611-1698), cuya vida de oración mística inspiró la adoración perpetua como vocación religiosa específica. No es exagerado decir que el conjunto de las congregaciones fundadas en el siglo XIX profesó un culto especial a la Eucaristía: largas horas de adoración ante el Santísimo Sacramento como acto central de la vida consagrada. Hoy, esta práctica sigue siendo en la Iglesia un signo elocuente de fe en la presencia real de Cristo: en algunas parroquias la sostienen voluntarios; en algunos conventos, las religiosas de clausura, convirtiendo el templo en un corazón que nunca deja de latir. Es una verdadera lástima que la dinámica frenética de la vida del siglo XXI y la escasez de vocaciones esté reduciendo esta devoción a algo casi testimonial en vías de desaparición.

"Un Dios que ama hasta el extremo, y que eligió un corazón humano como morada."

Contemplar la figura de Sor Patrocinio en junio es pues reconocer en ella a una mujer que vivió encarnada en el misterio que este mes celebra: el de un Dios que ama hasta el extremo, y que eligió un corazón humano como morada.